2540 triatletas ó 5080 brazos y otras tantas piernas
viernes 17 de julio de 2009
8
jueves 16 de julio de 2009
11
Crónica: IM Zurich 2009
La segunda primera vez…
Tras el objetivo teórico, donde debería ubicarse el rendimiento más alto, existe un periodo aprox. de una a dos semanas después, en el que, también teóricamente, se puede obtener otro pico, si antes has llegado a la fatiga y después te has dado un descanso total, es lo que por aquí en lengua alemana conocen como “Überkompensationsphase”, que vendría a significar algo así como “Fase de Sobre Compensación”,… yo prefiero llamarlo “El Milagro de Santa Teresa”.
Ojo, aunque le ponga esta coletilla, lo arriba mencionado es cierto, seguro que no está explicado del todo correctamente, pero por ahí van los tiros.
Hasta hace 4 ó 5 años al fin de semana siguiente del IM de Zurich se celebraba al lado de casa en el precioso valle de Ägeri el Zufi Triathlon, un olímpico “algo estirado” (1.5 – 55 – 15) al cual siempre acudía por tratarse de mi primer triatlón. Obtenía siempre resultados aceptables, ya que cuando quería aparecer el martillazo, uno ya tenía la meta a ojo.
A pesar de todo esto, este fin de semana no tenía ni la más mínima idea de cómo podría reaccionar el cuerpo, cuándo aparecería el chivato con la luz roja anunciando “depósitos vacíos” o el martillazo, por ello creo que salí con todos los sensores activados y escuchando la cabeza (ojo NO oyéndola) dejando de lado lo que te dictara el corazón o pidiera el cuerpo. Y creo que ahí estuvo el secreto, en ser consciente una y otra vez de lo que estabas haciendo y no pretender hacer pirula alguna.
Había procurado comer bien toda la semana, solo nadé dos días 20’ y quería haber rodado en bici un día una hora pero al final no pude por el mal tiempo. Lo que si no hice para nada fue correr.
3.8 Km: Lentos, pero en mi tiempo.
Mañana fresca que no se veía venir como habían anunciado. Incluso el agua, según megafonía, había bajado algo la temperatura respeto al día anterior, al principio de meterme no me pareció pero luego si que lo pude apreciar.
Me lanzo al agua como siempre por el lado izquierdo junto al IronVirgin y alicantino Juan afincado en Basilea, y hasta la primera bolla un poco de tumulto pero nada del otro mundo. Bastante bien todo a no ser por el frio en manos y pies que ya comencé a notar al final de la primera vuelta. Llegamos al puente pasamos por la isleta, bien tranquilo por ese de los calambres, y de nuevo al agua. La segunda vuelta transcurrió prácticamente sin muchas peleas, solo algo de barullo en los giros alrededor de las bollas. Salgo del agua en 1:17 algo decepcionado ya que a pesar de todo, había sentido que iba rápido, pero bueno al fin y al cabo entre 1:15 a 1:20 son mis tempos, lo que pasa que uno aun tenía el sabor a chocolate del 1:09 de Frankfurt.
El neopreno de nuevo me roba algo de tiempo, pero hoy esto daba bastante igual. Me cambio y pongo el mono de primera comunión y tengo en la mano el maillot de manga larga, pero al final decido no llevarle (a pesar del frío de los primeros Kms, sabia decisión, por que los ratos sin lluvia se sudaba bastante).
180 Km: Inteligentes, por temor.
Me había propuesto la primera vuelta (la segunda Dios diría) ir a lo mío, yo mi me conmigo mismo, sin inmutarme a pesar de lo que pasase o dejara de pasar a mi lado. Yo con el ojo clavadito en el pulso y escuchando a toda sensación extraña desconocida hasta la fecha. Aun así y con todo ello mi ritmo era bueno, y los Kms pasaban mientras comía poco a poco pero constante. Al poco reconozco a Nacho del Aguaverde que me comenta que va bien. El primer repecho sabía que sería el primer test. Llegado este me levanto, y para sorpresa mía no siento nada en los muslos, y es ahí cuando yo se si estoy machacado o no, si pican, mala cosa. Pero aun así no me emociono, y sigo respetando el pacto. Sé que aprox. el Km 62 tengo la bolsa de comida especial, donde me esperan el primer de los 2 sándwiches de jamón, que la noche anterior mi había preparado Zuri. Paro, busco la bosa, cojo el primero (el bidón aun no me hace falta) arranco de nuevo, lo desenvuelvo y disfruto de él como nunca lo había hecho con anterioridad. Llega la bajada peligrosa donde está prohibido acoplarse, y aun así en otras ocasiones cogías los 80Km/h largos (pero hoy era otra cosa). De nuevo ya rodando en el llano dirección a boxes, animo a una componente del Aguaverde que no recuerdo su nombre y encaro el rampón en el aprox Km 85.
Pasamos de nuevo por delante de boxes para enfilar la segunda vuelta. En esta, aunque el cuenta kms marcase en la velocidad un par de ellos menos no era por un cansancio excesivo, ya que por el momento no había gran diferencia con otras pruebas con respecto a la segunda parte de la bici. Ya lo había hecho en la primera vuelta y el frío (o el no mucho calor) me obligaba de nuevo a parar para vaciar líquidos. Las subidas de nuevo tranquilo y eso si esta vez ya metiendo toda la artillería disponible. El segundo sándwich de jamón me supo igual de rico que el primero no solo por el sabor sino por el saber que de ahí en adelante solo era bajar, llanear hasta boxes y aguantar de nuevo el último rampón. Y así fue, solo que antes de encararlo vacié todos los bidones y deje solo un par de sorbos para terminar los 5 últimos kms. Llego a boxes y no me siento mucho más cansado que en otras ocasiones y encima bajando de las 6h que para nada me lo esperaba. Dejo la bici tranquilo, me quito los calcetines, seco los pies, pongo tiritas nuevas y calcetines frescos aun con olor a suavizante. Hoy había que mimarles como nunca.
42.2 Km: Dolor dulce con aroma a jazmín y sabor a frambuesa.
Comienzo a correr y veo que el pulso es más o menos el de Frankfurt, es decir algo alto para lo acostumbrado, pero decido continuar, pero escuchando, escuchando y escuchando, al menos en esta primera parte. Paso los avituallamientos corriendo sin parar y tomando siempre bebida isotónica. En la primera vuelta me cruzo con Juan (que no lo había vuelto a ver desde el agua), corre pasito a pasito pero corría y al final de esta ya le alcanzo, charlamos un rato y aprecio que su cara delata el mucho sufrimiento que le queda por delante en la maratona, pero a la vez la felicidad de saber lo que estaba a punto de cumplir. Le digo que continuó a mi ritmo que quiero aprovechar la buena racha y me despido. Cae la primera vuelta y encaro la segunda al mismo ritmo, es decir casi clavadito a 5’. En esta vuelta veo Zuri (que me dio una sorpresa y vino antes de lo esperado), también me cruzo con Zubi al que veo correr sin ningún síntoma de cojear, después del estacazo que se había pegado el día anterior en la bici. Paso la media maratona en 1:50h y aun no he tenido que parar en los avituallamientos, pero ya cercano al km 30 el cuerpo pide una tregua y se la doy, tomándome los avituallamientos con más calma, paro, bebo y necesito unos 200m para coger de nuevo carrerilla. A partir de aquí es cuando percibo por primera vez, dolores en las parte traseras de los muslos como de querer darme calambres, acorto la zancada pero sigo trotando. En la tercera vuelta troto un ratín a la par de Nacho del Aguaverde que va muy contento por haber podido correr hasta la media, también me cruzo con PeludoMan del mismo Aguaverde que va enfilado camino de su mejor tiempo. Al igual que durante la bici en la maratona el trío de pomponeras del Aguaverde (esposa e hijas de PeludoMan) no dejaron de animarme, lo que no puedo más que agradecerlas. Al final de la tercera vuelta y después de pedir a Zuri agua con gas y comer bastoncillos salados en los avituallamientos, me engorilo de una manera “que pa que”, consigo subir el pulso a niveles de los primeros Kms de la maratona, el dolor de las piernas era como, tenéis en mente ese orgasmo que conseguís prolongar, prolongar y prolongar, era como un dolor dulce con aroma a jazmín y sabor a frambuesa . Tanto engorile hace que la primera parte de la última vuelta las pase PUTAS (con todas y cada una de sus letras) las patorras las tenía como hormigón armado, pero cuando me pusieron la última pulsera (las colocaban aprox. a mitad de cada vuelta), de nuevo volví a apercibir ese dolor dulce con aroma a jazmín y sabor a frambuesa que me llevó en volandas hacia la otra parte del lago y escopetarme de nuevo los últimos 2 ó 3 kms dirección a meta. Me había cruzado antes de nuevo con Zubi pero esta vez fue él quien me reconoció y a falta creo que de unos 500m lo alcanzo me paro y le digo que me abrace, lo hacemos y me dice que viene conmigo hasta el giro de meta, y yo, valiente cabrón, qué hago, nada, sigo a mi ritmo infernal camino de la alfombra. Me grita cabronazo esto lo voy a contar (espero que algún día llegues a perdonarme).
Antes de pisar la alfombra veo al amigo Marco Scotti (el director del ElbaMan). Los 4:11 que utilizaría al cruzar la meta no son mi mejor marca, pero creo poder decir que ha sido la maratona donde lo he dado todo. Piso la alfombra, hago el zic-zac para encarar la meta, busco por las primeras gradas a Zuri y no la veo, sigo, y por fin al fondo la diviso intentando sacarme fotos entre armarios con patas. Llego a ella, la beso y pisa la alfombra conmigo y nos enfilamos en un medio sprint hacia el arco de meta donde terminó marcando el crono 15’ más que hacía una semana en Frankfurt.
¿Contento?, contento el domingo anterior en Frankfurt o en Roth en el 2006, pero para lo de esta vez, aun no he encontrado palabras, solo sé que junto con Lanzarote 2005 y aquellas 14:50.31h, estas han sido las pruebas que más me han enriquecido.
Los que me conocen saben que me gusta llevar cinturón pero también al mismo tiempo tirantes (si yo os contará todo lo que llevo en la bolsa de repuestos de la bici). No soy buen jugador de póker porque si no tengo cartas no voy. A no ser por una avería mecánica irreparable o una caída grave, sabía que acabaría la prueba, en 14 ó 15h, pero la acabaría. Pero el resultado obtenido, seguro que fue por varias causas, algunas explicables y otras menos explicables, pero para mí hay dos factores que fueron básicos para obtener este fruto. Presentarme en la línea de salida, a pesar de conocer los 226Km, con el mismo respeto a la distancia que hago siempre, y por otro lado con respeto al cuerpo. Esto último seguro que muchos no lo entienden (pensarán, ¿cómo se puede entender por respeto machacar el cuerpo dos veces seguidas de esa manera?), pero fue así, ya que en algunos momentos (sobre todo en la bici) no iba tan mal y el cuerpo me pedía más y más,… pero no se lo di, porque ese día y en ese momento no era lo justo.
La noche del domingo al lunes, me la pasé en blanco, no porque no pudiese dormir por lo dolores, estos no eran más que cualquiera de las otras veces, sino por lo excitado que estaba por lo vivido ese día. Las sensaciones eran totalmente diferentes a lo vivido los últimos años, eran comparables y de la misma envergadura que las de aquel 3 de septiembre de 1994.
Recordad, si alguna vez percibís ese dolor dulce con aroma a jazmín y sabor a frambuesa, no lo dudéis ni lo más mínimo, aprovecharlo, la segunda primera vez, EXISTE.
Un IronAbrazo
Tras el objetivo teórico, donde debería ubicarse el rendimiento más alto, existe un periodo aprox. de una a dos semanas después, en el que, también teóricamente, se puede obtener otro pico, si antes has llegado a la fatiga y después te has dado un descanso total, es lo que por aquí en lengua alemana conocen como “Überkompensationsphase”, que vendría a significar algo así como “Fase de Sobre Compensación”,… yo prefiero llamarlo “El Milagro de Santa Teresa”.
Ojo, aunque le ponga esta coletilla, lo arriba mencionado es cierto, seguro que no está explicado del todo correctamente, pero por ahí van los tiros.
Hasta hace 4 ó 5 años al fin de semana siguiente del IM de Zurich se celebraba al lado de casa en el precioso valle de Ägeri el Zufi Triathlon, un olímpico “algo estirado” (1.5 – 55 – 15) al cual siempre acudía por tratarse de mi primer triatlón. Obtenía siempre resultados aceptables, ya que cuando quería aparecer el martillazo, uno ya tenía la meta a ojo.
A pesar de todo esto, este fin de semana no tenía ni la más mínima idea de cómo podría reaccionar el cuerpo, cuándo aparecería el chivato con la luz roja anunciando “depósitos vacíos” o el martillazo, por ello creo que salí con todos los sensores activados y escuchando la cabeza (ojo NO oyéndola) dejando de lado lo que te dictara el corazón o pidiera el cuerpo. Y creo que ahí estuvo el secreto, en ser consciente una y otra vez de lo que estabas haciendo y no pretender hacer pirula alguna.
Había procurado comer bien toda la semana, solo nadé dos días 20’ y quería haber rodado en bici un día una hora pero al final no pude por el mal tiempo. Lo que si no hice para nada fue correr.
3.8 Km: Lentos, pero en mi tiempo.
Mañana fresca que no se veía venir como habían anunciado. Incluso el agua, según megafonía, había bajado algo la temperatura respeto al día anterior, al principio de meterme no me pareció pero luego si que lo pude apreciar.
Me lanzo al agua como siempre por el lado izquierdo junto al IronVirgin y alicantino Juan afincado en Basilea, y hasta la primera bolla un poco de tumulto pero nada del otro mundo. Bastante bien todo a no ser por el frio en manos y pies que ya comencé a notar al final de la primera vuelta. Llegamos al puente pasamos por la isleta, bien tranquilo por ese de los calambres, y de nuevo al agua. La segunda vuelta transcurrió prácticamente sin muchas peleas, solo algo de barullo en los giros alrededor de las bollas. Salgo del agua en 1:17 algo decepcionado ya que a pesar de todo, había sentido que iba rápido, pero bueno al fin y al cabo entre 1:15 a 1:20 son mis tempos, lo que pasa que uno aun tenía el sabor a chocolate del 1:09 de Frankfurt.
El neopreno de nuevo me roba algo de tiempo, pero hoy esto daba bastante igual. Me cambio y pongo el mono de primera comunión y tengo en la mano el maillot de manga larga, pero al final decido no llevarle (a pesar del frío de los primeros Kms, sabia decisión, por que los ratos sin lluvia se sudaba bastante).
180 Km: Inteligentes, por temor.
Me había propuesto la primera vuelta (la segunda Dios diría) ir a lo mío, yo mi me conmigo mismo, sin inmutarme a pesar de lo que pasase o dejara de pasar a mi lado. Yo con el ojo clavadito en el pulso y escuchando a toda sensación extraña desconocida hasta la fecha. Aun así y con todo ello mi ritmo era bueno, y los Kms pasaban mientras comía poco a poco pero constante. Al poco reconozco a Nacho del Aguaverde que me comenta que va bien. El primer repecho sabía que sería el primer test. Llegado este me levanto, y para sorpresa mía no siento nada en los muslos, y es ahí cuando yo se si estoy machacado o no, si pican, mala cosa. Pero aun así no me emociono, y sigo respetando el pacto. Sé que aprox. el Km 62 tengo la bolsa de comida especial, donde me esperan el primer de los 2 sándwiches de jamón, que la noche anterior mi había preparado Zuri. Paro, busco la bosa, cojo el primero (el bidón aun no me hace falta) arranco de nuevo, lo desenvuelvo y disfruto de él como nunca lo había hecho con anterioridad. Llega la bajada peligrosa donde está prohibido acoplarse, y aun así en otras ocasiones cogías los 80Km/h largos (pero hoy era otra cosa). De nuevo ya rodando en el llano dirección a boxes, animo a una componente del Aguaverde que no recuerdo su nombre y encaro el rampón en el aprox Km 85.
Pasamos de nuevo por delante de boxes para enfilar la segunda vuelta. En esta, aunque el cuenta kms marcase en la velocidad un par de ellos menos no era por un cansancio excesivo, ya que por el momento no había gran diferencia con otras pruebas con respecto a la segunda parte de la bici. Ya lo había hecho en la primera vuelta y el frío (o el no mucho calor) me obligaba de nuevo a parar para vaciar líquidos. Las subidas de nuevo tranquilo y eso si esta vez ya metiendo toda la artillería disponible. El segundo sándwich de jamón me supo igual de rico que el primero no solo por el sabor sino por el saber que de ahí en adelante solo era bajar, llanear hasta boxes y aguantar de nuevo el último rampón. Y así fue, solo que antes de encararlo vacié todos los bidones y deje solo un par de sorbos para terminar los 5 últimos kms. Llego a boxes y no me siento mucho más cansado que en otras ocasiones y encima bajando de las 6h que para nada me lo esperaba. Dejo la bici tranquilo, me quito los calcetines, seco los pies, pongo tiritas nuevas y calcetines frescos aun con olor a suavizante. Hoy había que mimarles como nunca.
42.2 Km: Dolor dulce con aroma a jazmín y sabor a frambuesa.
Comienzo a correr y veo que el pulso es más o menos el de Frankfurt, es decir algo alto para lo acostumbrado, pero decido continuar, pero escuchando, escuchando y escuchando, al menos en esta primera parte. Paso los avituallamientos corriendo sin parar y tomando siempre bebida isotónica. En la primera vuelta me cruzo con Juan (que no lo había vuelto a ver desde el agua), corre pasito a pasito pero corría y al final de esta ya le alcanzo, charlamos un rato y aprecio que su cara delata el mucho sufrimiento que le queda por delante en la maratona, pero a la vez la felicidad de saber lo que estaba a punto de cumplir. Le digo que continuó a mi ritmo que quiero aprovechar la buena racha y me despido. Cae la primera vuelta y encaro la segunda al mismo ritmo, es decir casi clavadito a 5’. En esta vuelta veo Zuri (que me dio una sorpresa y vino antes de lo esperado), también me cruzo con Zubi al que veo correr sin ningún síntoma de cojear, después del estacazo que se había pegado el día anterior en la bici. Paso la media maratona en 1:50h y aun no he tenido que parar en los avituallamientos, pero ya cercano al km 30 el cuerpo pide una tregua y se la doy, tomándome los avituallamientos con más calma, paro, bebo y necesito unos 200m para coger de nuevo carrerilla. A partir de aquí es cuando percibo por primera vez, dolores en las parte traseras de los muslos como de querer darme calambres, acorto la zancada pero sigo trotando. En la tercera vuelta troto un ratín a la par de Nacho del Aguaverde que va muy contento por haber podido correr hasta la media, también me cruzo con PeludoMan del mismo Aguaverde que va enfilado camino de su mejor tiempo. Al igual que durante la bici en la maratona el trío de pomponeras del Aguaverde (esposa e hijas de PeludoMan) no dejaron de animarme, lo que no puedo más que agradecerlas. Al final de la tercera vuelta y después de pedir a Zuri agua con gas y comer bastoncillos salados en los avituallamientos, me engorilo de una manera “que pa que”, consigo subir el pulso a niveles de los primeros Kms de la maratona, el dolor de las piernas era como, tenéis en mente ese orgasmo que conseguís prolongar, prolongar y prolongar, era como un dolor dulce con aroma a jazmín y sabor a frambuesa . Tanto engorile hace que la primera parte de la última vuelta las pase PUTAS (con todas y cada una de sus letras) las patorras las tenía como hormigón armado, pero cuando me pusieron la última pulsera (las colocaban aprox. a mitad de cada vuelta), de nuevo volví a apercibir ese dolor dulce con aroma a jazmín y sabor a frambuesa que me llevó en volandas hacia la otra parte del lago y escopetarme de nuevo los últimos 2 ó 3 kms dirección a meta. Me había cruzado antes de nuevo con Zubi pero esta vez fue él quien me reconoció y a falta creo que de unos 500m lo alcanzo me paro y le digo que me abrace, lo hacemos y me dice que viene conmigo hasta el giro de meta, y yo, valiente cabrón, qué hago, nada, sigo a mi ritmo infernal camino de la alfombra. Me grita cabronazo esto lo voy a contar (espero que algún día llegues a perdonarme).
Antes de pisar la alfombra veo al amigo Marco Scotti (el director del ElbaMan). Los 4:11 que utilizaría al cruzar la meta no son mi mejor marca, pero creo poder decir que ha sido la maratona donde lo he dado todo. Piso la alfombra, hago el zic-zac para encarar la meta, busco por las primeras gradas a Zuri y no la veo, sigo, y por fin al fondo la diviso intentando sacarme fotos entre armarios con patas. Llego a ella, la beso y pisa la alfombra conmigo y nos enfilamos en un medio sprint hacia el arco de meta donde terminó marcando el crono 15’ más que hacía una semana en Frankfurt.
¿Contento?, contento el domingo anterior en Frankfurt o en Roth en el 2006, pero para lo de esta vez, aun no he encontrado palabras, solo sé que junto con Lanzarote 2005 y aquellas 14:50.31h, estas han sido las pruebas que más me han enriquecido.
Los que me conocen saben que me gusta llevar cinturón pero también al mismo tiempo tirantes (si yo os contará todo lo que llevo en la bolsa de repuestos de la bici). No soy buen jugador de póker porque si no tengo cartas no voy. A no ser por una avería mecánica irreparable o una caída grave, sabía que acabaría la prueba, en 14 ó 15h, pero la acabaría. Pero el resultado obtenido, seguro que fue por varias causas, algunas explicables y otras menos explicables, pero para mí hay dos factores que fueron básicos para obtener este fruto. Presentarme en la línea de salida, a pesar de conocer los 226Km, con el mismo respeto a la distancia que hago siempre, y por otro lado con respeto al cuerpo. Esto último seguro que muchos no lo entienden (pensarán, ¿cómo se puede entender por respeto machacar el cuerpo dos veces seguidas de esa manera?), pero fue así, ya que en algunos momentos (sobre todo en la bici) no iba tan mal y el cuerpo me pedía más y más,… pero no se lo di, porque ese día y en ese momento no era lo justo.
La noche del domingo al lunes, me la pasé en blanco, no porque no pudiese dormir por lo dolores, estos no eran más que cualquiera de las otras veces, sino por lo excitado que estaba por lo vivido ese día. Las sensaciones eran totalmente diferentes a lo vivido los últimos años, eran comparables y de la misma envergadura que las de aquel 3 de septiembre de 1994.
Recordad, si alguna vez percibís ese dolor dulce con aroma a jazmín y sabor a frambuesa, no lo dudéis ni lo más mínimo, aprovecharlo, la segunda primera vez, EXISTE.
Un IronAbrazo
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miércoles 15 de julio de 2009
9
Una imagen – Un día
Escribiré la crónica intentando plasmar TODO lo vivido, pondré alguna foto de Zuri y las oficiales, pero estoy casi seguro (sin aun haber visto estas últimas) que ninguna resumirá todo lo vivido como la que me envió ayer el amigo Marco Scotti (el director del ElbaMan), que me hizo cuando estaba a punto de pisar la alfombra.
No tiene muy buena calidad, ya que me la sacó en marcha con el móvil (pero para mi es preciosa), ya que resume todo un día; tensión, explosión, emoción, alegría, satisfacción, rabia,...
No tiene muy buena calidad, ya que me la sacó en marcha con el móvil (pero para mi es preciosa), ya que resume todo un día; tensión, explosión, emoción, alegría, satisfacción, rabia,...
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martes 14 de julio de 2009
2
Más Finishers
Fotos de Mohamed Lahna, finisher el domingo pasado en el IM de Zurich con 12:50.42
Fotos: Marius Warndorf
1:07 + 7:18 + ¡¡¡ 4:18 !!!
Fotos: Marius Warndorf
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domingo 12 de julio de 2009
20
¿Por qué?
Hay misterios que no se han hecho para ser descubiertos, y hay preguntas que no hay que buscarle respuestas. Simplemente porque está ahí.
Dolió infinitamente más, pensar que no lo entendieras, que la prueba en si. ¡ MAITE ZAITUT!
No era roja, pero era una alfombra.
PD: IM Zurich, Finisher en 11:35.41
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IM Zurich
sábado 11 de julio de 2009
3
viernes 10 de julio de 2009
2
Imágenes: IM Franfurt 2009
A cual más alto
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IM Frankfurt





































